EL ENCUENTRO ENTRE LO FEMENINO Y LO MASCULINO

Este es un tema álgido, polémico, pensado y repensado y hasta politizado, por lo que meternos en él trae consigo la posibilidad de incomodarnos o renovarnos en nuestro pensar.

Mucho se ha estudiado sobre el género desde la filosofía, la biología, la sociología, la psicología y hasta la genética. Pero la verdad es que debemos aceptar que hay una huella de incomprensión que siempre estará presente, y más que una idea pesimista, es más bien aceptar lo sublime de un misterio universal.

LA SEXUALIDAD

Para quitarnos un poco las capas civilizadas del pensamiento, debemos acordarnos que en la base SOMOS  CUERPOS, vivientes y vibrantes. Y he aquí nuestra primera posibilidad de encuentro, de hecho la que marcó seguramente la base del inicio de nuestra relación de pareja.

Estudios recientes publicados en importantes revistas de psicología indican dos cosas interesantes:

1.       Al menos el 50% de los matrimonios considera que una vida sexual satisfactoria con su pareja es determinante de la salud y la fortaleza del vínculo en su relación conyugal.

2.       El otro 50% no lo considera determinante para mantener una relación saludable con su pareja. Sin embargo, cuando se mira con lupa el grado de implicación afectiva y el deseo de estar con su pareja en general, suele ser muy superior en quienes tienen una vida sexual frecuente y satisfactoria que en quienes tienen sexo una o menos veces a la semana (estudio de Hicks, en Psychological Science).

Lo natural ha tenido que ser revisitado por la ciencia para recordarnos a quienes deseamos formar y mantener parejas estables, que si queremos sobrevivir al tiempo, el encuentro corporal es fundamental para fortalecernos.

EL ENCUENTRO ÍNTIMO DE LOS CUERPOS

Debemos ampliar la mirada sexual al encuentro íntimo con el cuerpo del otro, donde hay un espectro mucho más rico de experiencias cotidianas, que van desde el abrazo, el beso y la caricia cercana, hasta el desenfreno carnal y apasionado. En una y otra versión del intercambio de afecto corporal, dos seres se enfocan en el aquí y el ahora en la experiencia sensual con su compañero cercano.

En el encuentro sexual, esos ratos compartidos permiten poder conocerse, reconocerse, sentirse, compartirse, desinhibirse, vibrarse y complementarse. Te invito a que agregues aquí tus propios adjetivos, pues cuando entramos en preguntarnos sin los estereotipos sociales ¿qué es lo que realmente me brinda el encuentro sexual con mi pareja? ¿dónde encuentro esa sensación sublime que no atino a poner en palabras y sin embargo parece casi una experiencia divina?

NO IMPORTA QUIEN GANA

¡Aquí, en el campo de las sábanas, no importa quién gana! Porque ambos están aportando y ganando en la misma experiencia. La relevancia del género y del sexo está dispuesta para el “encuentro”, para la suma de las partes y no la resta.

Si alcanzas a percibir la magnitud de esta relevancia y tu pareja congenia en vibrar en una semejante sintonía sensual, la mesa estará servida para el encuentro de los dos sexos. Sí, masculino y femenino al estar diferenciados, deben comenzar por saber complementarse en el terreno de los cuerpos.

EL CUERPO ES SÓLO UN ABRE BOCA AL ENCUENTRO

Ciertamente que esto es apenas la base, porque, así como a veces el amor no alcanza por sí sólo, tampoco se vive sólo del sexo en una pareja. Es por eso que entendemos que el cuerpo es apenas un piso, y sobre estos cimientos se construye un universo mucho más complejo y rico del que luego seguiremos tratando.

Sin embargo, no perdamos el foco de la intención de entrar en este tema: nos interesa hablar y reconocer ¿dónde nos encontramos?, ¿dónde sumamos siendo diferentes? y no quedarnos en el vacío y en la indefensión estereotipada de que unos son de marte y las otras de venus. Ese mito se rompe en cada nueva relación que se esfuerza en construirse y retarse a ser irrepetible y auténtica consigo misma.

 

 

 

 



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