El Amor Incondicional

Cuando hablamos de amor incondicional siempre pensamos en dos cosas: el amor romantico y el amor materno.

El amor romántico que es invencible y todo lo puede es la promesa que hacemos en nuestro noviazgo y que luego volvemos a prometer al momento de casarnos. Es común que al vernos en medio de una relación donde tal promesa de la tierra prometida no es salvable nos frustremos, decepcionemos y hasta pensemos que nos hemos equivocado. El amor incondicional es más bien contraproducente para la relación, porque es decirle al otro que somos capaces de aceptarles cualquier cosa y a pesar de ellos los querremos igual. Además de imposible es indeseable, pues ningún amor que supere al amor propio ante toda consecuencia es propio de la naturaleza humana, es contradictorio con la tendencia natural a la supervivencia. Amar al prójimo como a sí­ mismo, ni más ni menos. SI amamos al otro por encima de nosotros mismos atentaremos contra nosotros mismos.

Ningún amor debe tolerar el maltrato, la violencia, el abuso ni la dependencia misma. El amor debe ser libre y elegible siempre. Renovar los votos de amor es exactamente esto. Renovar la libertad de estar en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, en la vida y en la muerte, en el tiempo y en la eternidad. Estamos porque decidimos estar y toleramos lo que podemos tolerar, porque vale la pena, no porque se es incondicional.

El amor materno tampoco es incondicional, aunque genere acidez al decirlo. Si un hijo muerde fuertemente a una madre, esta tenderá a lo sumo a quitar su brazo adolorido. Buscaremos proteger nuestra integridad y eso no estará mal. En los aviones debemos colocarnos primero las mascarillas de oxí­geno nosotras para luego poder salvar a nuestros niños. Debemos estar bien para poder proveer bienestar. Algunas madres no alcanzan a lograr su propio equilibrio personal y la culpa de aguantarlo todoleslleva a llevar la proseción por dentro... hasta reventar!

Esto no quita que podemos dar la vida por nuestros hijos, quizás la mayorí­a de las madres estamos realmente dispuestas a hacerlo si nos tocara. ¿Sería esto contradictorio con el instinto de supervivencia? Me atrevo a decir que no y que sí a la vez. No es contradictorio en cuanto que al salvar al niño preservamos nuestra continuidad como especie. Pero sí es contradictorio en el sentido más literal de preservarnos a nosotras mismas. Y su razón es tan sublime como espiritual. Sólo nosotras sabemos que sí estamos dispuestas a dar la vida por amor puro, porque su dolor nos duele siempre más que el nuestro y su muerte puede llegar a ser nuestra muerte en vida, aunque aprendamos a sobrellevarlo.

La incondicionalidad de la madre se debe reservar para los casos extremos. Mientras la vida no nos exige tal cosa, lo mejor es educar a los hijos con "condiciones", con disciplina, en las que conocen nuestros propios lí­mites como personas, nos empiezan a reconocer como personas y por tanto nos aprenden a tratar como tales.

En la maternidad y también paternidad nunca debemos amenazarles con quitarles nuestro amor. Esto es lo único que tienen seguro en la vida, lo único a lo que pueden apelar en cualquier circunstancia. Incluso en ese momento insalvable de la vida, el amor materno y paterno es lo unico que les dará sosiego y contención.

 

Dra. Yone Alvarez Boccardo

Psicóloga Clínica - Psicoanalista

 

http://www.noticierointeligente.com/

 

 



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